viernes 25 de diciembre de 2009

"El día después" de Rudolph

El día después de la Noche Buena es feriado en buena parte del mundo. Porque es Navidad, pero además, una jornada de descanso. Pero si hay alguien que merezca un profundo relajo post Noche Buena, es precisamente el venado Rudolph y sus compañeros, quienes son los fieles colaboradores de Santa Claus.

Agotado. Esa es la palabra que mejor puede definir el estado en que, en este momento, se encuentra el reno Rudolph ¿Cómo no va a ser así si en poco menos de 24 horas tuvo que recorrer cerca de 12 mil kilómetros, con millones de paradas incluidas, para llevar los regalos a buena parte del mundo, o por lo menos a los niños?

Pese al ostensible cansancio, igual se da el tiempo para recibirnos en su establo ubicado en algún punto del Polo Norte. Ahí está, echado en el fondo del lugar, rodeado de paja seca, un cubo con agua y cinco galletas navideñas a medio masticar. Tal como cuenta el mito, su nariz roja brilla con intensidad, al igual que sus ojos oscuros. Su sonrisa es afable, por lo cual da confianza de inmediato como para entablar la más amistosa de las conversaciones.

- ¿A qué te vas a dedicar ahora, ya que me imagino que te tomarás casi un año de vacaciones?
A descansar. Pero tampoco es un año, porque yo y los otros renos también entrenamos para estar en buen estado físico. La labor que cumplimos es muy pesada, y tenemos que estar a punto, así como un deportista de elite.

-¿Y cómo lo hace un reno para transportar por los aires a más de 20 millones de toneladas de regalos?
Primero que todo, no lo hago sólo: es trabajo de equipo, pues en total somos seis los renos que trabajamos ahí. Y lo otro es que tampoco somos súper poderosos o algo así, pues es un polvo especial que nos echan antes de partir el que nos hace tener esos poderes especiales, pero sólo por una noche, pues al llegar de vuelta, volvemos a ser como antes.

-¿Algún anécdota que quieras contarnos de tan épico viaje?
En verdad, todos los años es como lo mismo. La gente que nos ve, que son muy pocos, en general nos trata muy bien y nos invitan a comer galletas navideñas. Una vez algún loco trató de derribarnos tirándonos piedras. Pero nuestro escuadrón es muy hábil en el aire y obviamente las esquivamos. El 99,9% de la gente nos trata de lujo.

-Una duda que muchos tendrán: ¿Por qué tu nariz de color rojo?
Sabía que me ibas a preguntar eso. En verdad es para distinguirme del resto de mis compañeros, ya que soy el líder y voy guiando el camino. La luz roja es para guiarlos en la noche, es como un foco, más que nada eso ¿O acaso creías que tiraba rayos o algo así? (ríe con mucha energía).

-La última pregunta: Hay avistamiento de Santa Claus desde hace cientos de años... ¿Qué edad tienes exactamente, Rudolph?
Tengo poco más de 1.500 años. Pero los de mi especies somos criaturas eternas, no morimos nunca... o por lo menos no mientras aún haya gente que crea en el verdadero espíritu navideño, que es el nacimiento de Cristo y no los regalos. Cuando ya nadie crea en la venida de Cristo a la Tierra, nuestra existencia no tendrá mayor valor y desapareceremos para siempre. Espero que eso jamás suceda.

-Rudolph, te deseo la mejor de las suertes para el próximo año y descansa harto, que lo vas a necesitar.
Sí, es cierto eso. Ahora mismo dormiré un mes entero y de ahí a relajarme, para volver a comenzar mi duro entrenamiento. Recuerda: soy como un deportista de elite, y me entreno para ser el mejor repartidor de regalos del mundo.

jueves 24 de diciembre de 2009

La Navidad de los niños

La Navidad es una fiesta hecha para conmemorar a un niño, el nacimiento de un niño. Claro que no uno cualquiera, sino que el propio Jesucristo. Es por ello que, en algún momento, comenzó la tradición de los regalos, justamente como una forma de agasajar a los pequeños.

Hoy en día, la Navidad debería seguir siendo la festividad de los niños, para celebrarlos a ellos. Claro que, si bien de cierta manera aún se conserva esta constante, se tiende a concentrar mucho más por el lado del consumismo, un consumismo ya casi enfermizo.

A propósito de niños y Navidad, aprovecho de enviarle un saludo a los niños del mundo, sobre todo a esos que no saben de viejo pascuero, ni de regalos, ni de cena navideña... y que con suerte mañana tendrán un pedazo de pan duro para el desayuno. Más que nada a ellos les deseo que la hayan pasado decente y en forma digna. Esto porque, al igual que el niño Jesús en mitad del pesebre, aún guardan esa cuota de inocencia hacia un mundo que, a veces, los trata con inclemencia.

Firewind: "The Fire and the Fury"

De la magia a la reflexión

Recuerdo que, cuando pequeño, solía asociar de inmediato a la Navidad con El Viejo Pascuero. En la víspera, uno se la pasaba todo el día preguntándose "¿En qué lugar estará el viejito a esta hora? Yo creo que debe de ir por China o por Japón". Tampoco eran menos inusuales cuestionamientos tan memorables como "¿Acaso el grupo de renos que lo acompañan tienen súper poderes especiales para poder volar con 20 millones de toneladas de regalos a cuestas?". Este tipo de asuntos, y otros similares, se pasean con frecuencia habitual por la cabeza de un niño que espera la Navidad, o más bien al Viejo Pascuero.

Pero, conforme pasan los años, la mentalidad va cambiando. Claro, no sin antes pasar por el duro golpe de saber que el supuesto "viejito" no existe. Eso puede pasar de diversas formas: la más habitual es porque los papás, o los mismos amigos, le a uno cuentan la verdad, pero también puede ser al darse cuenta que los juguetes que traía el pascuero tienen diversas procedencias, pero ninguna que se asemeje al Polo Norte. Ahí es cuando termina la magia, y de a poco se ve reemplazada por la releflexión.

Cuando ya la infancia se termina, las imágenes del venado Rudolph con su nariz roja, y del propio Viejo Pascuero, van mutando, y terminan por transformarse en los símbolos religiosos que coronan el pesebre: la Virgen María, San José, los pastorcitos, los reyes magos y, por supuesto, el niño Jesús. Esa es la concepción de Navidad que prima hasta el período de la vejez, por lo menos entre quienes han sido educados a través de la Fe Cristiana. Es así como la Navidad tiene algo de magia, pero también, en el fondo, es un período que nos invita a meditar.

miércoles 23 de diciembre de 2009

Muñecas con piel de porcelana

Desde que tengo uso de razón que me he fijado que las muñecas de porcelana, de las cuales hoy en día casi ni quedan, como que tienden a parecer más bien un engendro demoníaco que un juguete apto para las niñitas pequeñas.

¿Por qué será eso? Puede ser por la mirada penetrante a través de esos ojos gigantescos, o tal vez esa sonrisa un tanto fingida que simula una sospechosa complicidad. O, en una de esas, es la perfección de su piel de porcelana, lisa como la superficie de un vidrio, pero tétricamente blanquecina y brillante.

Lo más probable es que la mezcla de todas estas características sean las que hayan hecho que las pequeñas de hoy vayan prefiriendo a las ya típicas "Barbies", en desmedro de estas tradicionales muñecas, que ya se encuentran en peligro de extinción y encaminadas a desaparecer.

lunes 21 de diciembre de 2009

El dragón púrpura

Quisiera ser algún día como el dragón púrpura que se aparece en mis sueños: un ser mitológico, que a nada le tema, que destruye todo a su paso, que vence a sus más duros oponentes. Para ese dragón púrpura, acorazado como un tanque, pero veloz como un rayo, nada es imposible. Sus poderes no son de este mundo, y no conoce limitaciones ni metas imposibles.

Yo tampoco siento temor: ni a la muerte, ni al mal. Tal vez no derrote a todos mis oponentes, pero a ninguno le daré las cosas en bandeja. Además, cada vez que me concentro en algo, y pongo en ello todo de mi parte, puedo constatar que nada es imposible. Pero pese a ello, me siento débil, porque hay algo que sí me descompone y me parte el corazón a pedazos: claro, no es "algo", sino que "alguien"... alguien a quien dejé de querer hace tiempo, pero que aún no puedo olvidar.

jueves 17 de diciembre de 2009

Fito Páez: "Desarma y Sangra"

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Iván Francisco Olguín Pérez
soy un tipo buena onda, y fanático del rock, del fútbol y de los animales.
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